Algunos artistas no se quedan en medias
tintas: este es el caso de Millo, un artista callejero italiano que
pinta fachadas de edificios con motivos monocromáticos, donde
representa personajes que se mueven en entornos urbanos densos. A
menudo compuesto por grandes bloques de hormigón, logra entrelazar
mundos creando un espacio de recreo de sus héroes.
Camillo Francesco Giorgino,
su verdadero nombre, ganó el B.Art (Arte en Barriera) en el 2014. Se
trata de un concurso convocado por el Ayuntamiento de Turín, Italia,
para hacer del entorno urbano, un lugar más atractivo, mediante la
creación de obras artísticas. Así pudo decorar 13 fachadas imponentes de
la ciudad.
El italiano tuvo la oportunidad de
colocar su estilo minimalista en los muros de París, Londres, Florencia,
Luxemburgo o incluso de Río de Janeiro. Por otra parte, muchas calles
aún están esperando ser redecoradas.
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